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Villahermosa del río

Villahermosa del río

Aunque no existe noticia concreta de que alguna vez existiera una rogativa hasta Sant Joan, hay que destacar que la transmisión oral de los vecinos de Villahermosa así lo apunta. A pesar de esta incertidumbre, el itinerario que une esta población con la ermita es un nido de biodiversidad y esplendor paisajístico. En sus 11 kilómetros, el senderista se adentra en el barranco del río Carbo. Este río de caudal variable pero continuo, baja desde el macizo de Penyagolosa dando vida a diferentes núcleos vernáculas como Cardás, el mas de Coria, la masía Roncales, etc. Se debe prestar atención a los cambios de la vegetación en función de la altura, ya que desde el pueblo hasta el punto más alto de la ruta la diferencia es de unos 600 metros.



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botanica

Botánica 

Villahermosa del Río se sitúa alrededor de cultivos de secano, principalmente, algunos campos de labranza y frutales. A continuación, deja paso a la interacción entre ecosistemas forestales y agrícolas. Se pueden observar antiguos cultivos donde van apareciendo pimpollos de pináceas y bosquetes de juníperos. Las masías que se encuentran cercanas a los caminos suelen tener antiguos cultivos y restos de olmos (Ulmus minor) u otras especies de árboles. Alrededor de los ríos o riachuelos se puede encontrar una vegetación típica de ribera (Populus). La aparición de quercíneas y pináceas es un indicativo en el camino de la cercanía al Parque Natural de Penyagolosa. Cabe destacar que junto al ermitorio de Sant Joan prevalecen las pináceas.

Geología

En la población de Villahermosa del Río afloran materiales tanto del periodo cretácico como del Triásico. En el Cretácico se perciben calizas, margas y calizas ferruginosas, mientras que en el Triásico se observan dolomías. Iniciando el itinerario hacia Sant Joan de Penyagolosa persisten los materiales cretácicos y en el nacimiento del río Carbo se vuelven a distinguir las dolomías. Posteriormente, el itinerario va variando los materiales en función de la orografía, aunque siempre de la época cretácica. Tras las dolomías del Carbo aparecen areniscas, arcillas y calizas y, posteriormente, junto a las areniscas aparecen las calizas arenosas y calizas. Sant Joan de Penyagolosa se asienta sobre materiales del periodo cretácico. Aunque los materiales observados pertenecen al mismo periodo, presentan mucha diversidad. En los diferentes recorridos realizados se han reconocido: calizas, calizas ferruginosas, margocalizas y calizas arenosas, dolomías, areniscas, margas, arenas y arcillas..

 

Fauna

El camino se caracteriza por la influencia del río Carbo en la vegetación y especies presentes, pudiendo encontrar mirlo acuático, o zarcero pálido. Crece la vegetación de ribera y bosques maduros en los que se puede observar al colirrojo real. En bosquetes maduros de enebros podremos observar a la curruca mirlona y al zorzal común. El camino también discurre por carrascas en pedregales, bosques de pino y cultivos de secano. Entre los anfibios son frecuentes el sapo corredor y el sapo partero, y entre los reptiles la culebra lisa europea y la víbora. También existe una población de jabalí, cabra montés, corzo y de pequeños roedores.

 

Patrimonio material

En los primeros kilómetros del camino destaca el molino Norte, junto al río Carbo, antes de coger la senda hacia la Masía Roncales. Dicha masía, adaptada ahora en alojamiento rural, está rodeada de huertas y bancales, ya que al estar cerca del río había cierta abundancia de agua. El río sustentó una red de molinos que, siguiendo el camino, se encuentran en este orden: molino Norte, molino de Abajo y molino de la Roca. Al emprender la subida hacia la Ereta se encuentra Cardas, un conjunto de casas donde vivían numerosas familias, y el Mas de Còria, con espectaculares vistas del barranco del Carbo.

 
material

Patrimonio inmaterial

Según la tradición popular sus habitantes salían en peregrinación a la espera de que no lo hicieran los de Puertomingalvo, en tal caso ellos recogerían la vez. No obstante, queda constancia de la devoción particular que muchos de sus habitantes, sobre todo los que viven en las cercanías de Penyagolosa y Sant Joan, confiesan hacia el santo, la costumbre de visitar su santuario particularmente e, incluso, el estar inscritos en su cofradía. Por otra parte, es de suponer que si los gozos de Sant Joan de Penyagolosa los compuso B. L. de Argensola, quien fuera arcipreste de la parroquia de Villahermosa, probablemente algo tuviera que ver con la devoción que se profesa al santo. Aun teniendo en cuenta todo esto, el santuario de rogativas de Villahermosa es San Bartolomé, que curiosamente está esculpido en una imagen parecida a la de Sant Joan.

 
inmaterial
pavimentos

Pavimentos

En la actualidad quedan tramos empedrados en prácticamente todos los itinerarios a Sant Joan de Penyagolosa. Aunque de distintas dimensiones, de diferentes tipos de piedra y en un estado de conservación variable, cabe destacar la importancia de la conservación de estos tramos.

Los itinerarios culturales valencianos son patrimonio material que debe conocerse, preservar y transmitir. Los caminos valencianos vernáculos no se pueden fechar con certeza, pero entre las variantes encontramos caminos reales, caminos de carro, caminos de herradura, senderos y un largo etcétera. El uso de los caminos perdió su vocación cuando, a mitad del siglo XX, el éxodo rural acabó prácticamente con el sistema de vida masovero arraigado secularmente en la zona de Penyagolosa. En otra época la voluntad era facilitar los accesos a cada lugar del territorio, por lo que era necesario asegurar la durabilidad de los caminos, por esta razón, en algunos casos, se procedió a su empedrado.

Los caminos se empedraban en lugares donde se corría el riesgo de que el firme se deslizase: terrenos muy húmedos y con presencia importante de barro, para reducir la erosión producida por los torrentes de agua, donde el tránsito de animales es intenso, como en los tramos más próximos a los pueblos, y para crear una pendiente constante en los tramos más empinados y facilitar de este modo la subida y bajada de los animales cargados.

El empedrado consiste en el pavimentado del firme de un camino con piedras trabadas unas con otras. Las piedras que conforman el empedrado no están unidas con ningún material ni argamasa, sino que mantienen su posición por el contacto entre ellas. Los espacios donde no hay contacto se rellenan con piedra más pequeña y tierra de la zona para acabar de trabar su movimiento.

Los tramos empedrados forman parte de un patrimonio muy vulnerable que sin mantenimiento corre el riesgo de desaparecer en un período corto de tiempo. Por tanto, hay que pedir la concienciación de todos los usuarios de los caminos en su preservación. Igualmente, se debe evitar llevar a cabo usos agresivos de las zonas pavimentada

 

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