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Puertomingalvo

Puertomingalvo

Como cada año, Puertomingalvo, en la provincia de Teruel, celebra las fiestas en honor de San Juan a principios del mes de mayo. El acto central, y más importante, es la romería, que partiendo desde el pueblo transcurre por las pistas forestales del término municipal hasta llegar a la ermita de Sant Joan de Penyagolosa.

Los 11 kilómetros de trayecto irregular se compensan con unas magníficas vistas del barranco del río Carbo, la sierra de la Batalla o el Rebollar. Desde la salida del pueblo, las construcciones típicas llaman la atención durante todo el camino. Ejemplos de estas pueden ser el mas de Juanao, la Torre Mosquit o el mas Roig.



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botanica

Botánica 

Puertomingalvo se sitúa alrededor de antiguos pastos y a pocos metros aparece la interacción entre ecosistemas forestales y agrícolas. Se pueden observar ecosistemas forestales maduros de quercíneas, juniperus y pináceas. Las masías que se encuentran cercanas a los caminos suelen tener antiguos cultivos y restos de olmos (Ulmus minor) u otras especies de árboles. Cabe destacar que junto al ermitorio de Sant Joan prevalecen las pináceas. El itinerario transcurre por el piso supramediterráneo hacia Sant Joan.

 

Geología

La población de Puertomingalvo se asientan sobre los materiales del periodo cretácico y el recorrido e itinerario hasta Sant Joan de Penyagolosa mantiene la época cretácica, aunque la litología varía. La población está asentada sobre calizas y margas y, posteriormente, van apareciendo arenas y arcillas junto a calizas, margas y calizas ferruginosas. Sant Joan de Penyagolosa se asienta sobre materiales del periodo cretácico, coincidiendo también este periodo en la zona por la que discurren todos los itinerarios de los caminos estudiados. Aunque los materiales observados pertenecen al mismo periodo, presentan mucha diversidad. En los diferentes recorridos realizados se han reconocido: calizas, calizas ferruginosas, margocalizas y calizas arenosas, dolomías, areniscas, margas, arenas y arcillas.

 

Fauna

El camino se caracteriza por la presencia de cultivos de cereal en mosaicos de bosques laxos de pino, prados y herbazales de ambientes frescos. También son frecuentes las formaciones de masas boscosas densas de pino, así como bosquetes de enebro en pedregales. En su último tramo, el camino se adentra en un bosque de pino laricio. Los datos de avifauna corresponden a todas aquellas aves que potencialmente se pueden observar a lo largo de todo el camino, entre las que destacan, por estar presentes en cuatro de los diez caminos, el zarcero pálido, el papamoscas cerrojillo y el bisbita campestre. Entre los mamíferos se destacan la cabra montés, el conejo común, el zorro, el gato montés, la gineta y el jabalí. Entre los reptiles y anfibios, la rana común, el sapillo moteado común, el sapo corredor y diferentes tipos de reptiles como la culebra bastarda, el eslizón ibérico, la lagartija colilarga o la víbora común.

 

Patrimonio material

En los primeros kilómetros del camino destacan el Mas de la Vega, la Torrica y el Mas de Juanao en la vega de Puertomingalvo. Siguiendo el camino se encuentran la Masía Umbrión y el Masico Juan, muy cerca del barranco del Carbo. Al cambiar al término municipal de Vistabella del Maestrat se encuentra la Torre Mosquit, una masía con torre defensiva con vistas al Alto Mijares. Antes de llegar a Sant Joan se encuentra el Mas Roig. Por sus características constructivas podría ser una de las masías más antiguas del entorno de Penyagolosa. Existen también construcciones que aprovechan las formas de las rocas para, mediante un muro de piedra en seco, formar un cobijo para pequeñas cantidades de ganado o para los propios pastores del mismo.  

 
material

Patrimonio inmaterial

Desde la Edad Media, posiblemente en los siglos xiv o xv, se efectuaba esta romería el primer viernes de mayo. En la actualidad se celebra el sábado más próximo al primer viernes (de mayo), de manera que no puedan coincidir en el santuario los romeros de Les Useres (que peregrinan el último viernes y sábado de abril) y los de Puertomingalvo.

El viernes se volteaban las cuatro campanas de la iglesia y, tras unas breves oraciones, se daba inicio a la peregrinación A mitad del recorrido, el oficiante debía bendecir los términos municipales de Puertomingalvo, Mosqueruela, Villahermosa y Vistabella. Al llegar al Pino Cacho, muy cerca del final del recorrido, se producía un nuevo agrupamiento para rezar los misterios dolorosos, el O vere Deus y las letanías de los santos. Ya llegados a la meta, delante de la fuente Cubierta se producía el encuentro e intercambio de saludos reverenciales entre las banderas, las cruces y las reliquias que portaban los sacerdotes de Puertomingalvo y Sant Joan. Tras un breve descanso se celebraba una misa que concluía con el canto de los gozos a Sant Joan y el beso a su reliquia. A la salida del acto litúrgico, sobre las dos de la tarde, tenía lugar una comida que el ayuntamiento sufragaba.

Tras la comida se efectuaba el regreso a media tarde con unas pautas muy semejantes a las de la ida. En las estribaciones de Puertomingalvo, a los pies del peirón del Dornajo, acudían a recibir a los romeros quienes no habían podido acompañarlos en la ida. Finalizaba en la iglesia de la Purificación y San Blas, donde los participantes entonaban un cántico mariano, recibían la bendición y eran despedidos por el clérigo.

 
inmaterial
pavimentos

Pavimentos

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En la actualidad quedan tramos empedrados en prácticamente todos los itinerarios a Sant Joan de Penyagolosa. Aunque de distintas dimensiones, de diferentes tipos de piedra y en un estado de conservación variable, cabe destacar la importancia de la conservación de estos tramos.

Los itinerarios culturales valencianos son patrimonio material que debe conocerse, preservar y transmitir. Los caminos valencianos vernáculos no se pueden fechar con certeza, pero entre las variantes encontramos caminos reales, caminos de carro, caminos de herradura, senderos y un largo etcétera. El uso de los caminos perdió su vocación cuando, a mitad del siglo XX, el éxodo rural acabó prácticamente con el sistema de vida masovero arraigado secularmente en la zona de Penyagolosa. En otra época la voluntad era facilitar los accesos a cada lugar del territorio, por lo que era necesario asegurar la durabilidad de los caminos, por esta razón, en algunos casos, se procedió a su empedrado.

Los caminos se empedraban en lugares donde se corría el riesgo de que el firme se deslizase: terrenos muy húmedos y con presencia importante de barro, para reducir la erosión producida por los torrentes de agua, donde el tránsito de animales es intenso, como en los tramos más próximos a los pueblos, y para crear una pendiente constante en los tramos más empinados y facilitar de este modo la subida y bajada de los animales cargados.

El empedrado consiste en el pavimentado del firme de un camino con piedras trabadas unas con otras. Las piedras que conforman el empedrado no están unidas con ningún material ni argamasa, sino que mantienen su posición por el contacto entre ellas. Los espacios donde no hay contacto se rellenan con piedra más pequeña y tierra de la zona para acabar de trabar su movimiento.

Los tramos empedrados forman parte de un patrimonio muy vulnerable que sin mantenimiento corre el riesgo de desaparecer en un período corto de tiempo. Por tanto, hay que pedir la concienciación de todos los usuarios de los caminos en su preservación. Igualmente, se debe evitar llevar a cabo usos agresivos de las zonas pavimentadas.